Cruzar el Guadiana en Mérida
El gran puente de Emérita Augusta, con su inconfundible ritmo de arcos, ofreció una travesía segura incluso cuando el río rugía. Agricultores, soldados, artesanos y peregrinos pisaron sus losas, llevando cereal, aceite y noticias; de su continuidad dependían ferias, impuestos municipales y la memoria compartida de un cruce que parecía interminable y, sin embargo, siempre llegaba al otro lado.